Rumbo a las islas
La Isla de Ré desde La Rochelle
Desde La Rochelle, no hay nada más fácil que escapar de la rutina: deja el continente y dirígete a la Isla de Ré. Cruzas el pertuis d'Antioche y ¡ya estás de vacaciones! Playas, naturaleza, bienestar, delicias gourmet y encantadores pueblos de casas blancas y floridas... ¡te va encantar la Isla de Ré!
Un poco de historia
Las historias de la Isla de Ré y de La Rochelle están muy ligadas. Aunque la Isla solo se separó del continente en la Antigüedad, se convirtió en un territorio en disputa entre Francia e Inglaterra desde la Edad Media hasta el siglo XVII. La Isla de Ré, tras una sangrienta batalla, permitió al muy católico Luis XIII y al cardenal Richelieu cerrar el asedio de La Rochelle. Fortificada (murallas, Fuerte de la Prée, ciudadela de Saint-Martin...), protegió al Reino de Francia de los ataques enemigos.
Isla de Ré y La Rochelle
Todos los placeres del mar
El mar está en todas partes, el paraíso de los deportes náuticos. Cada uno tiene su lugar, ya seas aficionado al kitesurf o al surf, navegante o windsurfista. De Rivedoux a Bois-Plage, de Saint Clément a Portes en Ré, hay opciones para todos los gustos.
Si prefieres tomar el sol o pasear por la playa te encantarán la arena blanca y la belleza salvaje de las playas de Ré.
Imprescindible: el banco de los leñadores en Portes en Ré accesible a pie desde la playa de la Patache con la marea baja (o mejor aún, en barco). ¡Va emergiendo poco a poco cuando el mar se retira, revelando una laguna de aguas turquesas increíbles!
Trousse-Chemise, playa de la Patache o de la Prise, faro de las Ballenas... unos nombres que evocan recuerdos de veranos maravillosos. Y sin embargo, en primavera y otoño, se saborea plenamente la belleza de la isla, lejos de las multitudes estivales.
¡Es el momento ideal para hacerte una escapada de talasoterapia, para recargar energías gracias a los beneficios del mar y del aire insular!
Puente, carriles bici y lanzaderas gratuitas
Tres kilómetros de puente separan la Isla de Ré de La Rochelle. Desde el centro de la ciudad, te recomendamos intentar la experiencia en bicicleta: la lanzadera gratuita te ayudará a cruzar el puente, cuya pendiente puede ser temible cuando el viento se une a ella. Si no, en bicicleta eléctrica, desde el centro ciudad, estarás en Rivedoux en 30 minutos por el carril bici: en 15 minutos adicionales estarás en La Flotte en Ré, clasificada como uno de los pueblos más bonitos de Francia.
Por encima del pertuis Breton, el horizonte se abre: a la derecha, los acantilados blancos de L'Houmeau; a la izquierda, el puerto comercial de La Pallice y la silueta de la Isla de Oléron. En Rivedoux, la Isla de Ré te abre sus playas, sus pueblos y sus carriles bici.
Los amantes del mar, por supuesto, también pueden elegir llegar a la Isla en barco: durante mucho tiempo, este fue el único vínculo de la isla con el continente, dependiendo de la marea. ¡Los tiempos de espera eran largos!
Todavía lo son en días de gran afluencia. Un rayo de sol un fin de semana, un día festivo o durantes las vacaciones escolares, y empiezan los atascos a la entrada y salida de la Isla. En coche, no hay más remedio que esperar.
En coche
Antes de salir
En verano, el tráfico puede ser denso en el puente de la Isla de Ré, especialmente los fines de semana y los días de afluencia máxima en julio y agosto. Para preparar tu viaje, consulta las condiciones de circulación en tiempo real antes de salir.
El cruce del puente es de pago para los vehículos motorizados. Las tarifas varían según la época del año y el tipo de vehículo.
Y para disfrutar aún más fácilmente del territorio, piensa en el La Rochelle Océan Pass, que incluye, entre otras cosas, transporte ilimitado y acceso a numerosos sitios de visita y actividades en La Rochelle, en la aglomeración y en los territorios vecinos.

En la Isla de Ré
Nuestros 3 favoritos
Pasear por los callejones de Saint-Martin-de-Ré
Clasificada Patrimonio Mundial de la UNESCO, la capital histórica de la Isla seduce con sus callejones floridos, sus murallas, su puerto animado y sus bonitas tiendas. ¡Imposible irse sin hacer una parada gourmet en la heladería "La Martinière"!
Atravesar las salinas en bicicleta
Con más de 140 km de carriles bici, la Isla de Ré se descubre idealmente en bicicleta. Pasarás por salinas, reservas naturales y pueblos con encanto.
Disfrutar de la naturaleza en Ars-en-Ré y Trousse-Chemise
El famoso campanario negro y blanco de Ars-en-Ré marca la entrada a un territorio donde se mezclan zonas intermareas, marismas y océano. Prolonga el paseo hasta la playa de Trousse-Chemise, una de las más emblemáticas de la Isla.




¿Lo sabías?
- La Isla de Ré es un ecosistema preservado con una biodiversidad única. Permanece en los senderos y no tires nada a la naturaleza.
- Para cruzar el puente con tranquilidad, no te olvides la crema solar, una gorra y agua si prevés un largo paseo en bici.
- Antes de salir al mar o a la playa, verifica el tiempo, los horarios de mareas y el tráfico según las actividades que vayas a realizar y la temporada.
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